Cáncer cutáneo y autoexploración de la piel: las señales en las que debes fijarte para un diagnóstico precoz
El cáncer de piel es el tumor maligno más frecuente a nivel mundial. Su incidencia continúa aumentando, principalmente debido a la exposición acumulada a la radiación ultravioleta (UV). Aunque el melanoma representa un porcentaje menor de los cánceres cutáneos, es responsable de la mayor parte de la mortalidad asociada a esta enfermedad.
El diagnóstico precoz de una lesión en la piel puede marcar la diferencia. Si se detecta y trata a tiempo, suele tener un pronóstico muy favorable. Para ello son muy importantes las medidas de prevención, como, por ejemplo, aplicar protección solar y realizar una autoexploración de la piel completa.
La autoexploración de la piel es una herramienta sencilla y eficaz que te ayudará a detectar cualquier cambio, ya sea la aparición de una lesión nueva (lunar, mancha, costra, etc) o variaciones de una existente, como por ejemplo un lunar que cambia de forma, tamaño o color; una lesión que no cicatriza; o una mancha enrojecida o escamosa. Ten presente la regla ABCDE para identificar posibles señales de alerta.
Cómo hacer una autoexploración de piel paso a paso
Es muy recomendable que realices la autoexploración de la piel una vez al mes y que sigas el mismo orden para no olvidarte ninguna zona del cuerpo. Necesitarás un espejo de cuerpo entero, uno de mano y una silla o taburete. La habitación donde realices la exploración debe estar bien iluminada y a una temperatura que te permita estar sin ropa.
A continuación, te explicamos los pasos que debes seguir y en qué partes debes fijarte:
Cara: fíjate en nariz, labios, boca y orejas (por delante y por detrás).
Cuero cabelludo: utiliza un peine o un secador para separar el pelo por secciones y revisar bien la piel de tu cabeza. Puedes ayudarte con el espejo de mano.
Parte delantera:
Frente al espejo, observa cuello, pecho, abdomen, brazos, antebrazos, zona pélvica y piernas. No olvides observar entre y por debajo de las mamas.
Revisa tus manos: palmas, dorso y entre los dedos.
Levanta los brazos y examina la parte interna y las axilas.
Parte posterior:
De espaldas al espejo y con la ayuda de un espejo de mano, inspecciona nuca, hombros, parte superior e inferior de la espalda, glúteos y piernas.
Zona genital y glúteos: Siéntate con los pies apoyados en el taburete y con el espejo de mano observa la zona genital, glúteos y la parte posterior de las piernas.
Pies: examina las plantas de los pies, los dedos, los espacios entre los dedos y las uñas.
Regla ABCDE: ¿qué señales deben ponerte en alerta?
El aspecto de las lesiones cutáneas es muy diferente y variado. Pueden aparecer manchas rojizas que se descaman y sangran, nódulos o úlceras que no cicatrizan. En el caso de los melanomas, la mayoría de lesiones presentan una serie de características que se pueden identificar con la regla ABCDE.
Esta regla, que puedes memorizar fácilmente, te ayudará a detectar a tiempo una posible lesión en la piel. Fíjate si presenta alguno de los siguientes aspectos:
A - Asimetría: la forma del lunar o la mancha es asimétrica, es decir, una mitad de la lesión no es igual a la otra. B - Bordes: son irregulares, mal definidos y con picos. C - Color: se distinguen dos o más tonalidades. D - Diámetro: es superior a los 6 milímetros. No obstante, lesiones de menor tamaño también pueden ser malignas. E - Evolución: se producen cambios en el tamaño, la forma, el color o se tienen síntomas como picor, sangrado o dolor. La evolución es el criterio más importante.
Si al realizar la autoexploración de la piel, distingues una mancha o lunar que presenta alguna de estas características, es importante que acudas tan rápido como puedas a un dermatólogo/apara que evalúe de forma más precisa la lesión.
Medidas para prevenir lesiones de piel
La radiación UV es el principal factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma. Las quemaduras solares aumentan significativamente el riesgo de melanoma, especialmente cuando se producen durante la infancia o la adolescencia.
Para prevenir lesiones en la piel, te recomendamos seguir una serie de medidas básicas:
Utiliza protección solar a diario, y especialmente, cuando vayas a exponerte al sol. Aplica la crema unos 30 minutos antes y renuévala cada 2 horas. El factor de protección solar (SPF) debe ser superior a 30.
Usa ropa que te proteja en los momentos en que el sol sea más fuerte, como por ejemplo, gorras, sombreros o camisetas.
Evita el bronceado artificial de lámparas solares o de cabinas de bronceado.
Permite que la piel se acostumbre al sol de forma gradual.
El cáncer de piel es una enfermedad muy frecuente, pero gran parte de los casos pueden prevenirse mediante hábitos adecuados de protección solar. Además, cuando se diagnostica en fases iniciales, las posibilidades de curación son muy elevadas.
La autoexploración de piel constituye una herramienta fundamental para la detección precoz y puede tener un impacto directo en la supervivencia. Por ello, promover este hábito entre la población es una medida sencilla y eficaz para reducir la carga de la enfermedad.
Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye la tarea de los equipos profesionales de la salud. Si necesitas ayuda, ponte en contacto con tu profesional de referencia.
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